

Cada 20 de junio nos convoca la bandera. Pero más allá del acto, del himno y del protocolo, lo que verdaderamente nos une es lo que representa. La bandera flamea en actos escolares, plazas y mástiles, sí. Pero su verdadera fuerza está en las manos que la levantan todos los días desde los rincones más profundos del país.
En Misiones, la bandera no es apenas un emblema patrio. Es esa lona que cobija el mate antes de empezar la jornada; es el esfuerzo silencioso del que madruga para trabajar la tierra o cruza la frontera buscando cómo hacer rendir el sueldo.
La bandera nos une, claro. Pero también nos recuerda lo que falta: caminos por arreglar, derechos por igualar, familias que merecen oportunidades sin importar el color político, mesas donde la comida no puede seguir faltando.
Hoy la recordamos con respeto, pero también con compromiso. Que no flamee solo en fechas patrias, sino en cada gesto de dignidad, de comunidad, de esperanza.
Porque en esta tierra colorada, ser argentino no debe ser un discurso vacío: debe ser el compromiso de quienes gobiernan de trabajar por el pueblo, no por los privilegios del poder. No por los negocios del entorno. Gobernar debe ser administrar con responsabilidad, construir con honestidad, y garantizar que a ningún misionero le falte dignidad, salud ni el plato de comida sobre la mesa.


Con Santilli no alcanza, es con Luis Caputo, el dueño de la billetera








Menos controles y más competencia: qué cambia en el INYM con el Decreto 812/2025


La Liga Profesional confirmó el calendario de los octavos del Torneo Clausura 2025

Con Santilli no alcanza, es con Luis Caputo, el dueño de la billetera


Misiones posterga el pago del medio aguinaldo para autoridades superiores hasta enero de 2026


Despidos e indemnizaciones: qué cambia con el proyecto de modernización laboral



