

La inquilinización se consolidó como un fenómeno estructural, que desnuda no solo la precariedad habitacional sino también la falta de políticas públicas capaces de dar respuesta.
Una realidad que deja huella: Los datos son contundentes, más de uno de cada cinco hogares vive de alquiler, y el crecimiento se disparó en la última década. Lo que sorprende no es solo la magnitud de la cifra, sino el cambio cultural que implica: el sueño de la vivienda propia dejó de ser posible para buena parte de la población.
El dato que más alarma es que los jóvenes deben destinar más de la mitad de su salario a un alquiler. ¿Qué espacio queda para proyectar familia, ahorro o estabilidad cuando la mitad del sueldo se esfuma en un techo?
La independencia, que antes se asociaba con dar el paso de alquilar, hoy se convierte en un privilegio. Muchos se ven obligados a vivir en casas compartidas, en piezas de pensión o a prolongar la convivencia con la familia más allá de lo que desean.
La falta de crédito hipotecario, la informalidad laboral y los abusos del mercado privado profundizan la crisis. La economía de los salarios, parece mirar para otro lado, cuando en realidad se trata de un tema central: el acceso a la vivienda no es solo un bien de mercado, es un derecho social.
No alcanza con parches, ni con leyes que se aprueban para después volverse letra muerta. Hace falta una política habitacional sostenida en el tiempo, capaz de pensar en alquileres accesibles, créditos reales y construcción pública de viviendas.
El fenómeno de la inquilinización ya no se limita a Buenos Aires: es un espejo que atraviesa a toda la Argentina. En las capitales provinciales y en ciudades intermedias, el problema es el mismo: familias atrapadas en un círculo del que no pueden salir.
Esta generación enfrenta un limbo que no eligió. Y la pregunta que deberíamos hacernos es si como sociedad vamos a aceptar que la vivienda propia quede como un recuerdo de otras épocas, o si vamos a reclamar las condiciones para que volver a soñar con un techo deje de ser un lujo.


Con Santilli no alcanza, es con Luis Caputo, el dueño de la billetera








Menos controles y más competencia: qué cambia en el INYM con el Decreto 812/2025


La Liga Profesional confirmó el calendario de los octavos del Torneo Clausura 2025

Con Santilli no alcanza, es con Luis Caputo, el dueño de la billetera


Misiones posterga el pago del medio aguinaldo para autoridades superiores hasta enero de 2026


Despidos e indemnizaciones: qué cambia con el proyecto de modernización laboral



