

El caso del comisario preso Amarilla, electo como diputado provincial con el 19% de los votos, dejó muchas más preguntas que certezas. ¿Fue un fenómeno espontáneo de bronca social o una jugada cuidadosamente armada desde el poder político para dividir el voto opositor?
Lo cierto es que el ahora diputado electo firmó y aceptó un cargo público mientras se encontraba detenido, generando un sinfín de dudas sobre la legalidad y legitimidad de su postulación. Pero lo más llamativo no es sólo su figura, sino la lista que lo acompañó, cuyos integrantes habrían sido seleccionados con la venia –y conveniencia– del oficialismo.
Según pudo reconstruirse, el cuarto candidato de esa lista tendría causas judiciales en trámite, mientras que el segundo lugar fue ocupado por la pareja de “Lecho”, quien estaría involucrado en una causa por estafa, y cuya matrícula profesional estaría suspendida. Es decir, la ciudadanía habría votado una lista armada bajo un relato de persecución, cuando en realidad podría haber sido una maniobra quirúrgica del poder para restarle votos a la verdadera oposición.
En otras palabras: el comisario “preso político” terminó haciéndole un favor a la Renovación. Porque si esos votos se hubiesen canalizado en otra dirección, el mapa legislativo sería completamente distinto.
Hoy, gracias a esta jugada, la Renovación retiene sus dos tercios en la Cámara de Representantes. ¿Cómo? Con sus 6 diputados más Miguel Núñez –quien habría aportado el partido para armar la lista de Amarilla–, más los cuatro diputados que responden a “Lecho”. Quién sería Lecho? : pariente político del Ministro Rockstar de Cambio Climático, de ahí tanta cercanía al oficialismo para idearlo. La matemática es clara: mayoría simple garantizada.
Mientras tanto, la gran incógnita sigue siendo qué postura tomará La Libertad Avanza en este nuevo escenario. ¿Harán frente al pacto de impunidad? ¿Se arremangarán para defender la institucionalidad? ¿O terminarán simplemente levantando la mano cuando se lo pidan?
Por ahora, todo indica que nos siguen engañando.
La Renovación, guste o no, le debe mucho a este comisario preso. Gracias a su candidatura –armada con precisión quirúrgica– el oficialismo logró sostener su hegemonía legislativa. Y como si hiciera falta confirmarlo, su mentor político Miguel Núñez ya estaría pidiendo públicamente su liberación. Ojalá, al menos, lo liberen. Porque si va a asumir como diputado, sería más decoroso que lo haga en libertad y no desde una celda.


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