
Senadores renuncian “al aumento”, pero siguen cobrando hasta $9 millones
La Frontera Misiones
La polémica por los sueldos de los senadores volvió a encenderse este mes. Tras el último incremento salarial de los empleados legislativos —y con los senadores nuevamente “enganchados” a esa paritaria—, el salario bruto de los legisladores nacionales alcanzó los $9,5 millones, cifra que incluye ítems como desarraigo y gastos de representación.
Ante el impacto público y las críticas generalizadas, la vicepresidenta Victoria Villarruel firmó una resolución que habilita a los senadores a “renunciar” al aumento. Es decir, trasladó la decisión al plano individual y se desentendió del conflicto político. Varios bloques —entre ellos La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y los federales— anunciaron con comunicados grandilocuentes su “renuncia” a la última suba. Pero esa renuncia es parcial y simbólica: equivale apenas a unos $400.000, mientras el sueldo neto se mantiene en más de $7 millones mensuales.
En resumen: no cobrarán el último ajuste del 1,3% acumulativo... pero seguirán percibiendo sumas astronómicas.
Mientras tanto, en el país real...
Mientras los senadores discuten cómo “renunciar” a aumentos que ya están muy por encima de cualquier paritaria, el salario mínimo en la Argentina para el mes de junio se clavó en $313.400, sin señales de mejora real para millones de trabajadores formales e informales que no llegan a fin de mes.
Los bloques oficialistas y opositores intentan mostrarse empáticos, pero la distancia entre el Congreso y la calle nunca fue tan obscena. Incluso quienes renuncian al incremento lo hacen sin que exista un mecanismo claro para redirigir esos fondos. Algunos, como el radical Flavio Fama o la rionegrina Mónica Silva, propusieron donar la diferencia al Garrahan o a universidades públicas, pero desde el Senado aclararon que ese dinero no se puede redirigir: si no se cobra, no se gasta.
¿Quiénes renunciaron (parcialmente)?
Senadores del PRO, la UCR, La Libertad Avanza y algunos federales enviaron notas para rechazar el incremento. También los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, recientemente criticados por su voto contra la Ley Ficha Limpia.
Un grupo incluso presentó un proyecto para habilitar legalmente la donación del aumento al Hospital Garrahan, como se hizo durante la pandemia. Pero por ahora, todo es retórica: ninguna dieta millonaria bajó a niveles razonables.
La pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿Por qué los senadores ganan cifras millonarias mientras piden esfuerzo y austeridad al resto del país?



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