

Un mes después del crimen que conmocionó a Lomas de Zamora, el caso de Alejandro Ruffo sigue sumando detalles escalofriantes. Ruffo confesó ante un médico del Hospital Gandulfo haber matado a su hijo Joaquín, de 8 años, para “mandarle un mensaje” a su ex pareja, Natalia Ciak, con quien atravesaba un proceso de separación conflictiva.
El 5 de agosto, Ruffo aprovechó que estaba solo con el niño en la vivienda familiar y lo asfixió mientras dormía. Luego intentó quitarse la vida y permaneció internado dos semanas en terapia intensiva, con custodia policial.
Una trama de violencia previa: La madre del niño relató que el hombre ejercía violencia verbal contra ella y sentía celos de la relación que mantenía con su hijo. Ese día, tras acompañarla a tomar la combi hacia su trabajo, Ruffo debía llevar a Joaquín a la escuela, pero nunca lo hizo.
La ausencia del niño en la institución escolar fue el primer indicio de que algo estaba mal. Al regresar a su casa junto a la Policía, Natalia encontró al hombre ensangrentado en el living y a su hijo sin vida en su habitación.
La fiscal Fabiola Juanatey, de la UFI N°2 de Lomas de Zamora, solicitó que la prisión preventiva quede firme. Ruffo está imputado por homicidio agravado por el vínculo, por alevosía y por el propósito de causar sufrimiento a su cónyuge.
El 21 de octubre se le realizará una pericia psiquiátrica para determinar si comprendía sus actos al momento del crimen y si está en condiciones de enfrentar un juicio.
Tras recibir el alta médica, Ruffo fue trasladado a un pabellón psiquiátrico de la Unidad Penitenciaria N°34 de Melchor Romero, donde permanece detenido a la espera de la resolución judicial.



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